viernes, septiembre 24, 2021

AMLO celebra 3 años de su triunfo con avances en sus reformas y retos nacionales

El presidente López Obrador conmemora tres años de su victoria de 2018. Lo hace con metas legislativas alcanzadas, un desgaste en su popularidad y desafíos en seguridad y combate a la corrupción.

“No les fallaré porque mantengo ideales y principios, que es lo que estimo más importante en mi vida. Pero también confieso que tengo una ambición legítima: quiero pasar a la historia como un buen presidente de México”. Con esas palabras, Andrés Manuel López Obrador cerró su discurso de la noche del domingo 1 de julio de 2018, cuando celebró su triunfo en unas elecciones en las que recibió más de 30 millones de votos que lo convirtieron en el presidente número 65 de México.

A tres años de eso y de aquella promesa de no fallar, López Obrador acumula luces y sombras. Entre las primeras, según especialistas consultados por Expansión Política, destacan la construcción de una nueva arquitectura legal reflejada en 55 reformas a la Constitución, el objetivo de poner fin a los privilegios gubernamentales y el sentar las bases de su “cuarta transformación”. Mientras tanto, entre las segundas resaltan la falta de resultados en la pacificación del país y el combate a la corrupción.

Los expertos aseguran que, a tres años de la victoria de 2018, hay un político a quien gobernar ya le está cobrando la factura y así lo demuestran las encuestas. López Obrador inició su gobierno con 80% de aprobación, pero 30 meses después está debajo de 60%.

“Ya hay un desgaste de gobierno, el porcentaje de aprobación que tengo está en 58%, (aunque) sigue siendo mucha para la popularidad de un presidente en el tercer año de gobierno”, afirma Roy Campos, presidente de la encuestadora Consulta Mitofsky.

El desgaste en la popularidad del presidente está ligado a algunos episodios de su gobierno: la liberación de Ovidio Guzmán mientras se ejecutaba una orden de arresto con fines de extradición a Estados Unidos; la renuncia de su primer secretario de Hacienda, Carlos Urzúa; las protestas del movimiento feminista; la desaparición de Seguro Popular y el arranque del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), y la primera etapa de la pandemia, cuando se acumulaban contagios y muertes.

“Ha tenido momentos complicados, seguro tiene más, pero estos momentos son cuando la popularidad ha tenido disminuciones… En general, lo que al presidente más le ha pegado es que no hace conexión con las víctimas”, explica Campos.

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