domingo, septiembre 6, 2026

Belcebú tiene nuevos sirvientes, misa negra pacta origen de nuevos brujos.




Luis Manuel Toto Pólito/Catemaco Ver.-
Eran las 21:45 horas del jueves 5 de marzo, entrabamos a la colonia el Paraíso 2 en Catemaco, en busca del hogar del brujo Enrique Marthen “El Ahijado”, quien realizaría la misa negra en honor al caballero de las tinieblas.
Subíamos cada vez más por esa terracería que nos llevaba hacía la zona alta del municipio, este reportero, junto a otros más, intercambiábamos experiencias, unos aseguraban que la maldad existe, otros que no creían en los ritos realizados por los brujos.
Sin embargo todos coincidimos que estas procesiones merecían respeto absoluto, porque desde hace muchos años, este municipio ha sido considerado cuna del misticismo, y de grandes fuerzas que orientaban el camino de los que se sienten desprotegidos o claman por ayuda.
El acceso fue un tanto difícil por los huecos y terraplenes que hay. Pudimos percatarnos que paralelamente a nosotros en otra calle se acercaban otras luces, eran visitantes que también querían presenciar la mística ceremonia oscurantista.
Nos encontramos, y de inmediato entendimos que todos teníamos un mismo destino, nos acompañamos por un tramo y posteriormente avizoramos las luces de la casa del brujo, ahí donde también existe una cueva artificial (sotano).
Que tiene encerrado a lucifer, una figura de madera de unos dos metros de alto, de un rojo chillante, y que posee una forma humana y no de patas de cabra como se desdibuja desde la antigüedad.
Tras estacionar el vehículo y el acomodo de nuestro equipo, ingresamos al terreno de Marten, un predio muy amplio que estaba bañado con luces multicolores, fuego e incienso, este último provocando humo que se perdía entre los grandes árboles.
En medio de todo este lugar y en el suelo, estaba dibujado un pentagrama o como comúnmente se conoce a una estrella de 5 picos o Tetragramaton, en el centro se realizaría la ceremonia.
Esta misma figura se encontraba montada en una estructura metálica. No cabía duda que el escenario era místico y daba la impresión que todo podía suceder.
Ya que incluso unas formaciones rocosas, daban origen a una media cueva que conformaba una especie de concha donde los brujos maestros se escondieron antes de iniciar el rito.
Pudimos saludar al brujo Marten, considerado por el gobierno municipal de Catemaco como el mayor en este año.
De manera muy breve nos explicó que la figura geométrica estaba colocada a propósito con dos picos mirando al cielo, en representación de los dos cuernos del demonio.
Ahí también sostuvo que se abrirían las puertas del más allá, desde donde emanarían espíritus y la deidad venerada, pero en forma de energía.
“El objetivo principal de esta misa es obtener energía, obtener esa fuerza que necesitamos para poder seguir adelante para continuar con esta labor, y seguir vigente en lo que se refiere a las curaciones esotéricas.
“A las curaciones de misticismo, pues Catemaco es un lugar rico en lo que se refiere a energías ocultas positivas y negativas que están presentes en nuestra vida” señaló.
Entre los visitantes llamó la atención de Michell Gómez, turista pero más allá de eso, investigadora de Austin Texas, quien se dijo admirada por estas actividades.
Señaló que su visita se debía precisamente para conocer y confirmar que estas conmemoraciones son reales.
“Puedo presenciar una gran energía en esta tierra, he visitado también la cueva del diablo y creo que Catemaco es muy especial” indicó.
Al iniciar la ceremonia, unas doncellas indicaron que debíamos salir del terreno, para incrustarnos en una especie de antesala con una plancha circular que sobresalia del suelo, donde había velas en al piso humo y fuego.
Precisamente por ahí pasaron todos los brujos que se iniciarían esta noche, y quienes deseaban una limpia, que a propósito se realizó con gallinas y chivos negros.
Llegaron brujos, chamanes y curanderos de otros estados de la República, como Querétaro y Sinaloa, además del Sur de Veracruz, que intercambiaron conocimientos en estas actividades.
Todos se mostraron solemnes, otros temerosos, unos más arraigados en su pensamiento turbo, pidiendo con la mirada que el mal no entrara su cuerpo.
Enrique Marten nuevamente nos recibió a todos, ya estábamos donde se dibujó el pentagrama, explicó que la ceremonia estaba encaminada a Satanás, quien deseara retirarse lo podía hacer, sin embargo quien se quedara debía ser fuerte y recibir la energía que sanaría o empeoraría su condición humana.
Por ello pidió que el público se mantuviera en calma, siempre en paz e incluso aferrarse a sus creencias para que nada les ocurriera.
Tras la entrada, todos se dirigieron al centro e inicio el proceso de sahumar los cuerpos, saludar a los cuatro vientos, el saludo de cada representante de la brujería y su especialidad.
Fueron casi 15 minutos de protocolo, para esto ya se acercaba la media noche, y todos empezamos a sentir cada vez mas frio, puesto que un norte azotaba todo el estado.
Pero el momento había llegado, Marten inició la etapa de sacrificios, los especialistas se colocaron frente a los invitados que se atrevieron a recibir una limpia, estos se encontraban arrodillados.
Unas gallinas negras fueron presentadas, una daga que solamente había cortado el viento que tocaba, sería la responsable de dar literalmente “cuello” a las aves, esto significó un momento de tensión para los que no conocían el procedimiento.
Inmediatamente, el brujo mayor enterró la filosa arma, y como un especialista rápidamente cortó y tomó la parte del cuello y pico con su mano, mientras que otro brujo tomaba el cuerpo del animal.
Ambos regaron la sangre sobre el invitado, esto significó un momento de purificación para el y la liberación de su cuerpo de todo mal.
Este proceso se repitió varias veces, los brujos entonces actuaron bajo su propio conocimiento, unos limpiaron los cuerpos con el ave sobre ellos incluso rodeándolos.
Fueron varias muertes de gallinas negras.
Instantes después tocó el turno a los iniciados, brujos que estuvieron en la etapa de aprendizaje y que se graduaban esta noche, la presencia del demonio daba certeza del acontecimiento.
Un chivo virgen derramaría su sangre, este fue el ofrecimiento y todos debían compartir la mecánica de sostenerle mientras Marten lo desollaba.
El animal no dejaba de gritar mientras enterraron el arma, parecía un humano pidiendo le perdonaran la vida, decía el brujo mayor.
Sin embargo con su muerte daba vida, una nueva vida a los iniciados, por ello agradecieron y el proceso de matanza terminó al dejarlo desangrar hasta que su voz se extinguió.
La sangre del animal cayó en un recipiente, los primeros en frotarse el líquido fueron los nuevos chamanes, inmediatamente se ofreció a los invitados, Michell Gómez, la investigadora texana no dejaba de llorar ante el cruel episodio.
Al paso de los minutos el episodio se cerró, y el brujo mayor, junto a sus compañeros e iniciados prendieron fuego al aro metálico donde se encontraba el pentagrama, de acuerdo a estos, las puertas místicas se abren y dejan pasar las energías vitales.
Alzaron las manos pidiendo fuerza, poder y la oportunidad de servir con gratitud al ser oscuro.
Paralelamente, se encaminaron a la cueva artificial donde se encuentra lucifer, ahí se enterraron por varios minutos, pidiendo un favor especial al tocar la estatua, solo algunos medios entraron, puesto que la mayoría tuvo miedo.
El ofrecimiento de su cuerpo al ángel caído para servir al humano estaba hecho, a partir de ahora, todos reafirmaban su voluntad hacia belcebú, todos le servían, le adoraban, esta es la única forma de tener sus favores.
Como dato particular, el Brujo Maren sostuvo que durante la quema de la estrella, las nubes que abundaban por la presencia del frente frio se abrieron por un momento, en señal que el ofrecimiento dio resultado, todo estaba hecho.
El ser supremo del inframundo estaba satisfecho y tenía nuevos sirvientes. La misa negra había concluido, para ese entonces ya eran las 2 y media de la mañana del día 6 de marzo, el primer viernes de marzo.

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