Armando Azamar Fonseca/San Andrés Tuxtla Ver.- El uso de la herbolaria para aliviar o sanar malestares o enfermedades vive un resurgimiento en comunidades indígenas en la región de Los Tuxtlas, como una forma de reducir gastos y aprovechar conocimientos ancestrales.
«En la etapa actual se pierden tradiciones o costumbres, pero eso es aparente porque ante los costos de la salud, la gente busca de nuevo formas para atenderse enfermedades que incluso no eran comunes, como la diabetes», agregó el experto en herbolaria, Rodolfo Rico Andrade.
En entrevista, el experto en medicina natural de Ángel R. Cabada, indicó que algunas de las plantas utilizadas allí, por ejemplo para la diabetes, dijo, son el guarumo y el cujilote y más recientemente el noni.
“La caña agria se utiliza para aquellas personas que permanecen mucho tiempo sentadas debido al trabajo que desempeñan y la riñonina es para las piedras en los riñones, mientras el fruto del jahuacte, que se llama chuyul, es para miomas.
La infección estomacal se trata con hierbabuena, toronjil, manzanilla y ruda; la ojeadura o mal de ojo se cura con flores de naranja agria, naranja dulce y limón, y las quemaduras, con sábila criolla y el reumatismo con cempoal”, expresó.
Expuso que a nivel local y regional hay un amplio conocimiento sobre plantas medicinales, sobre todo de la gente de mayor edad, quien acude al médico para saber qué padece y a partir de allí opta por tratarse con herbolaria o combinarla con medicamentos, como en el caso de la diabetes.
«Hay diferentes expresiones, matices de búsqueda, me parece muy rico como tienen cuatro o cinco plantas para atender esas enfermedades», consideró.
Refirió que la diabetes es muy pocas en las comunidades indígenas ya que su alimentación es el doble o el triple de sana, que aquellos que habitan en las ciudades consumen comida rápida y además agregan a su dieta azúcares sobre todo en refrescos.

